lunes, 19 de enero de 2015
El comienzo
Aquí estoy justo 3 semanas antes de que mi vida diera un giro hacia lo desconocido. Salimos en familia a finales de mayo hacia uno de los cayos que quedan al este de la costa de Fajardo: Icacos. Se hicieron las preguntas de rigor a la comadrona. ?Puedo ir en bote a las 36 semanas de embarazo? ?qué precauciones debo tomar? ?qué hago si pasa algo? Como yo tuve una doula maravillosa, Carmen Rosa, al igual que un embarazo saludable y bueno, no tuve problemas salvo comprar cantidades industriales de agua embotellada que mi neura no permitió que se compartieran con nadie por miedo a la deshidratación.
Ahí en la parte de atrás está mi esposo Omar, ese sí que no sabía lo que le venía arriba tres semanas después, el día de los padres, cuando nació nuestra pequeña. Flotaba mientras ignoraba el amor tan grande que lo iba a poseer en tan solo unos días; aquella fuerza tan grande que lo hizo brincotear por la sala de partos mientras yo pujaba, bueno mi cuerpo pujaba por mí. Creo que ese mismo bañador tenía puesto cuando las mujeres de la familia me veían la tarde antes de parir mientras flotaba en la piscina de Palmas del Mar y me decían, "tú estás de parto". Yo como que conmigo no era - aunque en el carro estaba la maleta del hospital y los papeles de la preadmisión-.
Entonces, por qué no estoy escribiendo esto en mi blog usual... que sí, lo admito, lo tengo un poco abandonado. Pues porque -y casi a petición popular- me he propuesto recolectar mis experiencias en la maternidad, embarazo, lactancia, matrimonio y todo aquello que ocupa mis días desde entonces. No me puedo quejar, mi bebé ha sido una niña buenísima, mi experiencia lactando ha sido buena, mi parto fue hermoso y bueno, al igual que mi embarazo. Pero, que todo haya sido bueno y lo vaya llevando bien no significa que no haya habido retos, dificultades o momentos oscuros, porque sí los ha habido y en abundancia. Me propongo entonces compartir mi experiencia, mis consejos y algunas cosas que he aprendido de otras madres, la mía especialmente.
Me servirá de diario y hasta de una recopilación de recuerdos que sé que en el futuro me gustará tener. Además, pretendo hacer ver que la maternidad hoy día no significa una sentencia, ni que los niños son necesariamente malcriados o difíciles, que los esposos/padres/novios de hoy están hechos de otra pasta: de las que ayuda en todo, hacen los purés para los peques, lavan la ropa sucia de la sala de partos, te preparan la comida mientras te pasas tres cuartas partes del día lactando, entre muchas otras cosas.
Quiero celebrar con esto mi regreso a la creatividad, a enseñar en mi escuela, a volver a tocar guitarra y a mi nueva afinidad por la costura. Ahora le hago ropita a mi bebé y a los bebés que me rodean. Los invito a compartir sus preguntas, pedir cositas para sus bebés y proponer nuevos temas.
Gracias
D
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Qué bien, Diana! Eres una mujer del Renacimiento, y es que haces tantas cosa y todas bien... Suerte con este nuevo blog y con todos tus otros proyectos. ¡Muchos besitos, guapa!
ResponderEliminarMaría Rosa